Átomo ionizado.


Un átomo ionizado es aquel que ha ganado o perdido uno o más electrones, adquiriendo una carga eléctrica neta. La ionización de un átomo ocurre cuando los electrones, que normalmente están distribuidos en niveles de energía alrededor del núcleo, se separan de su estado neutro.

Cuando un átomo gana electrones, se convierte en un ion negativo o anión. Esto ocurre cuando hay una mayor atracción ejercida por el núcleo atómico sobre los electrones, lo que resulta en una captación de electrones externos. Por otro lado, cuando un átomo pierde electrones, se forma un ion positivo o catión. La pérdida de electrones se produce cuando los electrones son transferidos a otro átomo o molécula que tenga una mayor afinidad electrónica.

La formación de iones tiene un impacto significativo en las propiedades químicas de los átomos y su capacidad para formar enlaces químicos. Los iones cargados positivamente o negativamente interactúan con otros iones o moléculas cargadas de manera diferente a los átomos neutros, lo que puede dar lugar a la formación de compuestos iónicos o sales.

Es importante destacar que la ionización de un átomo puede ocurrir en diferentes grados, dependiendo de cuántos electrones se hayan ganado o perdido. Un átomo puede ser monoionizado, si ha ganado o perdido un solo electrón, o poliionizado, si ha ganado o perdido múltiples electrones.

En resumen, un átomo ionizado es aquel que ha ganado o perdido electrones, adquiriendo una carga eléctrica neta. La ionización puede resultar en la formación de iones negativos (aniones) o positivos (cationes), lo que afecta las propiedades químicas del átomo y su capacidad para formar enlaces químicos.

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